Un labrador ciego es adoptado por una judoka paralímpica con discapacidad visual

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Boludo es un labrador abandonado en una clínica por su dueño, para ser sacrificado por ser ciego.
Afortunadamente, el veterinario, al ver que el perro, salvando su discapacidad visual, está completamente sano, se negó a darle muerte, convencido de poder encontrarle una nueva familia.

Apenas una semana después de poner unos anuncios en Internet respondió una chica de Valencia, de 29 años, dispuesta a quedárselo: Mónica Merenciano, invidente parcial de nacimiento, ganadora de sendas medallas de bronce en los Juegos de Londres, Atenas y Pekín